¿Es hora de bajar a los divos del pedestal?

Solemos hablar del ego descontrolado de la diva o el divo…
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¿ES HORA DE BAJAR A LOS DIVOS DEL PEDESTAL?

por Caroline Ward

16 Octubre, 2017

Solemos hablar del ego descontrolado de la diva o el divo. Cerca de ellos, tenemos que andar de puntillas, como sobre cáscaras de huevo; hay que saber “manejarlos”. Son artistas de “alto costo de mantenimiento”. Son tímidos, arrogantes, nerviosos; hay días en que se sienten inferiores y otros superiores. En ciertos momentos demuestran gran confianza, y en otros, pura fragilidad. Es común que vivan en un estado patológico de insatisfacción permanente; la persona que aparenta tenerlo todo, a fin de cuentas carece de algo tan fundamental que puede llevarle a la locura, la tristeza o la no existencia, es decir, sobrevive precariamente gracias a la medicación o se despide tempranamente de este mundo. En dicho estado de polarización entre la plenitud y el vacío, la superestrella no solo vive un infierno, sino que hace que los demás lo vivan también. A pesar de esto, no hacemos nada por evitarlo; sencillamente lo aguantamos hasta que se vuelve incontrolable y pasa al ámbito del tratamiento profesional. ¿Por qué?

Sobre todo, toleramos las conductas negativas porque no entendemos realmente la raíz del problema ni cómo ser un verdadero apoyo y ayuda para transformar la ansiedad y el pánico en serenidad y confianza.

Tradicionalmente —es decir, a lo largo de muchos, muchos siglos—, la vida del artista ha sido frágil y dependiente; se podría decir que hasta imposible o insostenible. Y pese a ello, hoy tenemos millones de aspirantes haciendo fila para convertirse en artistas de todo tipo, buscando atrapar la gallina de los huevos de oro de la riqueza y la fama. Ahora bien, la riqueza y la fama no tienen nada de malo si uno está 100% seguro de su propia valía innata antes de que empiece todo el circo. Sin embargo, el aspirante ingenuo que se abre camino hacia el estrellato como si se tratara de una promesa de felicidad y plenitud está condenado a un trágico final.

En los últimos 60 a 70 años, hemos visto demasiadas estrellas fugaces, estrellas principiantes o potenciales que caen rápidamente en el olvido, quizás habiendo tocado la esquiva gloria por apenas unos instantes antes de ser expulsados por otra estrella talentosa o semitalentosa.

¡Qué terrible la imagen que estoy pintando! Trágica y traumática, por cierto. ¿Acaso es mi propia historia de fracaso sin resolver o será que aquí hay algo más profundo que debemos aprender acerca de los artistas, las artes en general y/o la humanidad toda? Creo que se trata más bien de lo último, quizás impulsado en parte por lo primero.

“Soy un artista”. ¿Qué tan cierto es eso? O tal vez sea mejor preguntarse: ¿Es esa la declaración más útil y provechosa para tener una vida plena? ¿Existe alguna manera de describirnos que ofrezca más posibilidades para la expresión creativa de nuestro ser a lo largo de una vida larga y próspera?

Definirse como artista (músico, actriz, cantante, bailarín, pintora, escultora, etc.) resulta limitante y no del todo cierto. En muchas situaciones, un artista es simplemente un amigo, un amante, una madre o un padre, alguien que va de compras o que hace el aseo, etc. Tal vez uno tenga una personalidad de artista. Tal vez a uno le encante expresarse a través de una o más formas del arte. Tal vez uno sienta que su propósito en la vida es revelar el valor evolutivo de las artes para los individuos y la sociedad, en una o en todas sus múltiples manifestaciones.

En Fanjul & Ward, un aspecto fundamental de nuestro propósito como agencia es apoyar a aquellos dotados de un talento extraordinario para que encuentren caminos que abran posibilidades en sus vidas. Acompañamos a nuestra gente con una educación permanente, compartiendo herramientas muy reales de los ámbitos del coaching y la psicología, las nuevas ciencias, la espiritualidad y las inteligencias múltiples para ayudarlos a tener claridad acerca de:

  • Lo que es verdaderamente importante para ellos.
  • Quiénes son antes y más allá de su arte: el ser, el cual es naturalmente fuerte, seguro y humilde, independientemente de las circunstancias.
  • Para qué están aquí (más allá de simplemente hacer música), su percepción de un propósito mayor en la vida, qué les correspondería aportar aquí y ahora.
  • Cómo ser y dar lo mejor y tener una perspectiva más amplia y flexible con respecto a las situaciones inesperadas o no deseadas que surjan.
  • Cómo trabajar las Leyes del Éxito para colaborar en el logro de su gran “sueño”.
  • Cómo ir más allá de la dependencia, la fragilidad, la hipersensibilidad y el miedo, y llegar a un lugar de seguridad y estabilidad interiores.
  • Cómo sentirse satisfechos con quienes son y con lo que hacen, de modo que estén dispuestos a dar, en lugar de estar siempre esperando recibir algo; básicamente, que disfruten estando consigo mismos y que los demás también disfruten de su compañía.

Nuestro compromiso no radica en simplemente encontrar trabajo para nuestros artistas, llevar su talento al mundo y que tengan una vida sana. Queremos compartir estos dones —estos seres humanos y sus talentos— con la mayor cantidad posible de personas, pero no a expensas de la felicidad o la cordura individuales.

Hoy en día disponemos de tantos recursos en educación y conocimiento acerca de cómo crear un sueño que sea holísticamente gratificante; cómo ser individuos empoderados y centrados; cómo ser más los amos de nuestra propia vida en lugar de seguir la tradición de siempre depender de otros en nuestra carrera.

En Fanjul & Ward, creemos en nuestra gente por su arte y por sus vidas. Estamos seguros de que a ustedes les fascinará trabajar con ellos tanto como a nosotros.

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